VIVIR CORRECTAMENTE

¡QUIERO HABLARTE! Parte 2.

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Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo, mas ellos no escucharon; por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.

2 Crónicas 33:10-11

Continuando con nuestra historia de Israel, llegamos al reinado de Manasés, hijo del rey Ezequias, pero este contrario al camino que escogió su padre hizo lo malo ante los ojos de Dios, por esta razón y por no escuchar la voz del creador, tal como lo encontramos en 2 Crónicas 33:10-11. ¿Cuantas veces Dios nos ha hablado y nosotros no escuchamos?, preferimos atender todo tipo de voces, pensamientos y situaciones, pero nos da temor o simplemente no queremos escuchar la voz de Jesús expresada en su palabra, por su desobediencia el rey Manasés fue atado con cadenas y llevado a Babilonia, sufriendo todas las consecuencias de estar preso; constantemente nuestra vida se ve rodeada de malos pensamientos, de problemas que debilitan la fe en Jesús, la tristesa y la angustia nos roban la esperanza y al igual que el rey de Judá, nos sentimos atados con cadenas, nos sentimos presos y sin salida, el pecado nos lleva a una prisión y cada vez mas se apodera de nuestra vida lo que nos hace sentir esclavos.

Hay una salida a toda esta situación, la podemos observar en muchas partes de las sagradas escrituras, pero esta vez vamos a reseñarla en 2 Crónicas 33:12-13 – «Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.» El rey después de pecar y hacer lo malo ante los ojos de Dios, en su angustia se humilló y reconoció a Dios; algo muy parecido nos ha ocurrido a muchos, vivimos una serie de situaciones que nos llevan a una tristesa profunda y a una culpa que nos mantiene presos en el pecado, aveces hasta nos acostumbramos a ello, hasta que por fin podemos reconocer la grandeza de Jesús y nos damos cuenta, como su amor puede transformarnos, a menudo nos preocupamos tanto por los problemas que nosotros mismos colocamos barreras a Dios, queremos la ayuda y la salvación que Jesús nos promete, pero lo peor de todo, estamos tratando de resolver todos los problemas a nuestra manera y precisamente esa situación nos lleva a un nuevo problema, hasta que no tenemos mas salidas, en ese momento, debemos humillarnos, reconocer a Jesús y aceptar sus promesas para nuestra vida. Manasés hizo dos cosas importantes: Se humilló grandemente y reconoció a Dios, la historia nos muestra un rey perdido, una persona pecadora como cualquiera de nosotros, pero cambió y su reino fue restaurado, la ciudad de jerusalen fue reconstruida y los muros de protección fueron reedificados. En tu vida puede ocurrir lo mismo, no solamente puedes obtener los beneficios materiales que anhelas, no solo vas a contar con la sanidad que tanto esperas o tener el empleo que sueñas, el mismo Dios que le habló a Manasés quiere hablarte y brindarte todas las bendiciones que necesitas para tu vida, cuando comienzas a dejarle tus cargas a Dios, vas a sentir una paz, una tranquilidad y una seguridad que sobrepasa lo racional, en el momento que tomes la decisión de empezar a orar y a reconocer la grandeza de Jesús, vas a comenzar a ver con claridad la verdad que ha prometido, vas a recibir las bendiciones que esperas y las que no esperas también y comienzas a sentir una protección que te aleja del pecado, quizás ocurran situaciones que no entiendas, pueda ser que te preguntes ¿Porque me pasa esto o aquello a mí?, Dios usa muchas situaciones para reconstruir tu vida, para enseñarte a tener fe solamente en él, para enseñarte a obedecerlo o para restaurar tu corazón; no dejes que el desanimo se apodere de tu ser, no escuches la voz que te quiere alejar de Dios, no permitas que los malos momentos y el pecado se conviertan en una cadena para ti, no seas preso de la maldad, imita a Manasés y reconoce la grandeza de Jesús, él quiere salvarte y quiere darte vida en abundancia por la eternidad, lee Salmo 27.3 – «Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.» aprende a confiar en Jesús pese a cualquier situación de tu vida y recuerda que ¡DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TI!

Hoy quiero compartir contigo este mensaje de nuestro amigo Christian Misch, espero sea de gran bendición para tu vida, disfrutalo.

UN MILAGRO CADA DÍA 17-08-2020

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