«Ahora jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. Yo, por tanto, he determinado ahora casa al nombre de jehová mi Dios, según lo que jehová habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondré en lugar tuyo en tú trono, él edificará casa a mi nombre»
1 Reyes 5: 4 – 5

Tus palabras tienen un enorme poder, tan grande que pueden atraer la bendición y la maldición tanto a tú vida como sobre la vida de los demás; ésta situación bien lo dice la Biblia no debe ser así, porque de una misma fuente no puede salir agua dulce y amarga (Santiago 3. 10-11). Cada vez que escoges hablar mal de los demás, que te quejas o que críticas, estás dejando que esa agua amarga fluya en ti, Dios desea que tú vida sea una fuente de bendición, que de tus labios broten palabras dulces, palabras de ánimo y palabras de gratitud, cerciórate que tus palabras sean un reflejo de la bendición que hay en tú vida; pero no te conformes solamente con hablar, debemos aprender a ser hacedores de buenos actos, lo que dices tiene una conexión directa con lo que hay en tu corazón, de lo que esté lleno tú corazón saldrá por la boca, sí estás lleno de enojo, el enojo saldrá por la boca, sí tú corazón está lleno de depresión, eso saldrá por tú boca y si está lleno de alegría eso vas a expresar; las personas expresivas se les dificulta estar en silencio, son comunicadores, el mundo necesita personas que sean comunicadoras, necesitamos personas que puedan dirigir discusiones y que puedan expresar lo que el resto de nosotros sentimos.
Muchas personas se conforman sólo con ser comunicadores, pero mira la advertencia que nos hace Dios en su palabra «el trabajo trae ganancias, pero el sólo hablar lleva a la pobreza» (Proverbios 14.23); podríamos decir también que existen personas que al hablar o expresar sus sentimientos y pensamientos llenan de paz su corazón y con ello creen haber terminado la misión, en 1 Reyes 5:4-5, vemos como salomón inicia la construcción del templo, no se queda quieto en el momento de tranquilidad que está viviendo y le da el primer lugar a Dios; cuando Dios lleve paz a tú corazón y a tú vida, no te quedes quieto, procura utilizar tus talentos para realizar actividades que lo alegren, que le agraden, debes hacer como salomón, en tus momentos de tranquilidad debes seguir avanzando, muchas personas no trascienden de la etapa de la discusión, ¿Qué estás haciendo con tú vida? ¿ Cuando vas a trascender la etapa de solo hablar y comenzarás a actuar?
Debes aprender a usar tú lengua, ya lo hemos dicho antes, las palabras tienen un poder increíble, pero además de eso, debes comenzar a materializar todo lo que se encuentra en tú corazón, quizás te preguntarás ¿ Cómo hacerlo?, mira Salmo 127.1 – «Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.» Dios es quien edifica tú vida, Él es quien guarda tus pensamientos, déjate instruir por su palabra, llena los pensamientos con la palabra de Jesucristo, comenzarás a notar como el señor transforma tú personalidad, verás las cosas de una manera diferente y sentirás el deseo de realizar actos siempre buscando ayudar a los demás, sentirás el anhelo por acercarte y seguir a Jesús, notarás que tienes un propósito en la vida y sólo estando en comunión con Jesús podrás conseguirlo. Muchas personas hablan muy bien, pero su vida se queda ahí, sus palabras no coinciden con sus actos, debes preparar el corazón para recibir el mensaje que Jesús te da, llena tus pensamientos con la sabiduría que proviene de su palabra, aprenderás a llevar una vida con actos de fe y mostrando una felicidad incomprensible a pesar de las dificultades, aprenderás a compartir con todas las personas las enseñanzas que el señor te ha dado, recuerda ¡DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TÚ VIDA!
¡Feliz y bendecido día!