«Así David triunfó sobre el filisteo con solo una honda y una piedra, porque no tenía espada.»
1 Samuel 17:50 NTV

Seguimos observando la historia de la batalla entre David y Goliat, después que David tomó la decisión de enfrentar al gigante que tenía atemorizado a todos los hombres de guerra de Israel, de haber recordado como el señor lo había preparado y de darle más importancia a la recompensa que iba a recibir en lugar de preocuparse por el problema, el rey Saúl, dota con toda sus indumentarias a David, pero era muy pesada para dar una buena batalla (1 Samuel 17.39); muchas veces queremos solucionar nuestros problemas y enfrentar nuestros miedos de la forma que las otras personas nos recomiendan, las recomendaciones son buenas, pero cada persona libra su propia batalla, debe utilizar las herramientas que tiene para salir del problema, se dejan influenciar por consejos que en el fondo saben están mal, pero por seguir y utilizar los mecanismos de los otros, fracasan en el intento, también nos equivocamos en cargar con nuestras culpas, queriendo ganar la batalla sin desprendernos de la carga pesada, David se desprendió de la carga pesada que le colocó Saúl, salió a pelear de acuerdo a la preparación que había recibido, solamente llevando lo que Dios le había enseñado. En el versículo 45, observamos otra disposición que tuvo David, él peleó la dura batalla en el nombre de Dios, no miró lo fuerte y grande que era su oponente, se concentró en la grandeza de Dios, ¿Cuándo enfrentas tus miedos en qué te concentras?, David no necesito ni el arma, ni el vestido, ni ninguna otra cosa diferente a lo que Dios le regaló, pensando en la recompensa y en colocar en alto su nombre; Jesús nos enseñó su palabra y su verdad, tenemos la Biblia como la espada que nos permite librar la buena batalla, concéntrate en ella, úsala para vencer tus temores, tus tristezas y tus pecados, enfócate en la grandeza de Dios no en tus problemas. Mira lo que dice el Salmo 111.5 – «Da alimento a los que le temen; siempre recuerda su pacto.«, Dios dota de todas las herramientas necesarias (Su Palabra y Su Espíritu) a todos los que le aman y cumplen sus preceptos, anímate a pelear tú batalla, recuerda ¡DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TI»
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